págª mantenida por
Lorenzo Peña
EL LINUXITA: razones para usar software libre
Software libre en la enseñanza informática
Jesús M. González-Barahona
Hace ya tiempo que, en mayor o menor medida, los ordenadores han
entrado en las escuelas, en los institutos, y desde luego en las
universidades. En muchos casos con ellos se practican conocimientos
específicamente informáticos, pero cada vez más se usan sobre todo
como herramienta para enseñar otro tipo de disciplinas, o simplemente
para permitir a los alumnos practicar con herramientas genéricas
(ofimáticas, de consulta de web, etc.).
La inmensa mayoría de estos ordenadores utilizan software propietario,
y en particular alguna versión de MS Windows y MS Office. Sin embargo,
la elección de estos programas raramente es una decisión meditada, ni
suele estar basada en un análisis de las opciones disponibles. Es más,
en muchos casos ni siquiera los responsables de esta decisión son
consientes de que existen otras opciones. Pero estas otras opciones
existen, y entre ellas destaca por sus ventajas la basada en software
libre. ¿Es ya hora de que el software libre ocupe en el mundo de la
educación un lugar destacado?
La situación actual
La educación (reglada o no) relacionada con la informática es hoy día
un monocultivo de algunas marcas de software propietario. Sin realizar
en muchos casos ningún estudio previo, se elige como plataforma para
la formación en técnicas relacionadas con la la informática la que se
percibe como ``la más habitual''. Sin pararse a pensar si esta es la
mejor opción posible, se llega a confundir la introducción a la
informática con un curso de introducción a cierto sistema operativo,
los conocimientos sobre ofimática con el conocimiento de una cierta
marca de programa ofimático, o incluso la navegación por el web con el
manejo de cierto programa navegador. En general, mucha gente se ha
aproximado al ordenador en un entorno donde la suposición implícita es
que saber de informática es lo mismo que saber manejar ciertas
herramientas propietarias, y fundamentalmente MS Windows y MS Office.
En los casos en los que esta decisión se ha tomado mediante algún tipo
de proceso racional, los motivos que suelen aducirse son los
siguientes:
- Es mejor enseñar el uso de la plataforma dominante en el mercado,
porque así lo enseñado será más útil al alumno.
- Los propios alumnos piden que se les enseñe el uso de ciertos
programas, y piensan que si se usan otros, los conocimientos les
van a ser de menos utilidad.
- No hay muchas alternativas, y en cualquier caso, no hay
alternativas con ventajas claras sobre el uso de la plataforma
dominante.
¿Son estas razones válidas? ¿Merece la pena estudiar si es posible
usar otro tipo de programas para estas tareas? Mi planteamiento es que
sí. Y las razones para suponerlo implican la negación de estas
razones. Creo que no es mejor enseñar el uso de ninguna plataforma en
particular, que sí hay alternativas, y que los alumnos pueden pedir lo
que sea, pero la labor del docente es precisamente orientarles sobre
este particular como parte de la formación informática que les debe
impartir.
Otro planteamiento para la selección de plataforma informática
Cuando se enseña carpintería no se enseña cómo usar una marca
determinada de martillos o de sierras eléctricas. Cuando se enseña a
escribir no se enseña el uso de una marca de plumas o bolígrafos
determinada. ¿Por qué cuando se enseña informática, sí parece
razonable enseñar a usar una determinada ``marca'' de programas? ¿Hay
razones para eso, o simplemente hemos perdido nuestro sentido común?
Yo creo que ocurre más bien lo segundo. No veo razones objetivas para
que cuando se enseña informática, y especialmente cuando se enseña la
informática como herramienta, deba hacerse algo distinto de lo que se
hace en otros contextos. Por ejemplo, creo que debe enseñarse cómo
funciona un procesador de texto en general, y no los detalles del uso
de MS Word (o de ningún otro procesador de texto) en particular.
Naturalmente habrá que hacer unas prácticas, y en ellas habrá que
utilizar una herramienta dada. Pero en una clase de carpintería no se
atenderá en las clases prácticas a los detalles de las herramientas de
cierta marca, sino que se utilizarán de la forma lo más genérica
posible. De la misma forma, en la enseñanza de informática deberían
utilizarse las herramientas de la forma lo más genérica y reutilziable
posible. Así, podría usarse MS Word para mostrar los aspectos
genéricos de un procesador de texto, y para fijar las ideas que se
hayan introducido en las clases teóricas (si es que hay clases
teóricas).
Si las cosas se hacen de esta forma, ya no tiene mucho sentido tratar
de usar la herramienta que más usuarios tiene. Lo más razonable será
usar la herramienta que más ventajas docentes presente. Si al
enseñanza se hace de forma adecuada, y el alumno aprende realmente el
uso genérico de un tipo de herramientas, le será fácil y rápido
adaptarse a un programa dado de esa categoría.
Las ventajas del software libre en la educación
Si estamos de acuerdo en este planteamiento docente, podemos pasar a
ver cuáles son las ventajas docentes que presenta el software libre
para la enseñanza de la informática. Entre otras, creo que las
siguientes son las más importantes:
- El software libre puede adaptarse a las necesidades docentes de un
curso dado. Puede, por ejemplo, modificarse para ofrecer a los
alumnos una versión simplificada. O darle una apariencia adecuada
a los conocimientos del alumno (por ejemplo, similar a la de las
herramientas con las que el alumno está familiarizado).
- Si se usan programas libres, el alumno puede reproducir todo el
entorno de prácticas, con total exactitud, en cualquier otro
ordenador. En particular, por ejemplo, en el ordenador de su casa,
donde podrá practicar cómodamente. Y todo esto, naturalmente, sin
ningún problema de licencias, y sin costes extra para el alumno.
Así, para cada curso se podría estampar un CD que incluya todas
las herramientas utilizadas, que se repartiría a los alumnos para
que saquen sus propias copias.
- Además de las herramientas básicas utilizadas en el curso, es
fácil y económico utilizar marginalmente otras similares, para que
el alumno pueda experimentar con las diferencias entre
herramientas parecidas. Por ejemplo, en un curso donde se enseñe a
navegar por Internet, puede usarse Mozilla como herramienta
básica, pero también poner a disposición de los alumnos Konkeror y
lynx, para que puedan jugar también con ellos. De hecho, los
alumnos interesados podrán utilizar una gran cantidad de
programas, que se pueden incluir en el CD del curso, como
complemento a las enseñanzas básicas.
- En el caso de que la enseñanza sea para informáticos, para gente
que puede entender (y tiene que entender) las interioridades de
las herramientas, la disposición del código fuente es fundamental.
Esto permite, con gran facilidad y sin problemas de licencias ni
acuerdos especiales con los fabricantes, ver cómo están hechas
algunas herramientas reales, de calidad comercial. Y de esta
forma, enseñar con el ejemplo, que es una de las mejores formas de
enseñar informática.
- Si todo el software utilizado es libre, el docente puede ponerlo a
disposición de otros docentes. De esta forma se pueden preparar
paquetes, disponibles mediante Internet, que incluyan la
documentación y los programas usados. Así el mismo curso podrá ser
reproducido en cualquier otra parte del mundo.
- En general, parece razonable que las entidades educativas, y muy
especialmente las que se financian con dinero público, no
favorezcan unas empresas sobre otras. De hecho, el favorecer a una
empresa sobre otra en la educación es especialmente grave, pues da
a la empresa favorecida una ventaja enorme sobre la competencia:
los alumnos están formados para utilizar sus productos, y por
tanto preferirán usarlos frente a los de la competencia, incluso
si son peores o más caros. Con el software libre esto no ocurre,
ya que cualquier empresa puede comercializar y vender servicios
para cualquier producto libre. Por ejemplo, aunque hoy es Sun
quien mantiene y comercializa Open Office, no hay motivos para que
cualquier competidor suyo no pueda hacer lo mismo.
Como puede verse, estas ventajas del uso de software libre en la
enseñaza no lo son sólo frente a un programa propietario dado, sino
frente a cualquier programa propietario. Como ya se ha explicado,
simplemente por el cambio de MS Office por Open Office, por ejemplo,
no experimentaremos en toda su amplitud estas ventajas. Es preciso
cambiar también el enfoque de la enseñanza, pasando de mostrar los
detalles de un programa dado a explicar los fundamentos generales de
un tipo de programas.
¿Está GNU/Linux suficientemente maduro?
Pero aún suponiendo que estemos de acuerdo en que el software libre
tiene ventajas en el entorno educativo, es preciso que sea posible
enseñar con él. En otras palabras, ¿hay software libre con calidad y
estabilidad suficiente para poder enseñar usándolo? Y más
concretamente, quedándonos en el mundo GNU/Linux, ¿está GNU/Linux
suficientemente maduro como para ser una opción a la hora de elegir
plataforma?
Naturalmente, la respuesta a esta pregunta depende mucho del tipo de
enseñanzas al que nos estemos refiriendo. Desde hace años, es común
utilizar entornos GNU/Linux para cursos de programación, sistemas
operativos o redes de ordenadores en Universidades de todo el mundo.
Luego en esos ámbitos, la respuesta no puede ser más que un simple
``sí''. Pero... ¿qué ocurre cuando estamos hablando de clases de
introducción a la informática, o de ofimática, o en general de clases
para alumnos con pocos conocimientos informáticos? En otras palabras,
¿está GNU/Linux listo para su uso en cursos donde se enseña
informática sólo como una herramienta?
Creo que hace unos pocos años, la respuesta a esta pregunta era un
``no'' rotundo, o como mucho, un tímido ``a veces''. Sin embargo, hoy
día estamos ya muy cerca, o hemos llegado, al ``sí'' rotundo. La
instalación de GNU/Linux es cada vez más sencilla. Los sistemas
instalación de las distribuciones actuales compiten en sencillez con
cualquier otro sistema propietario, con lo que los alumnos pueden
instalarse GNU/Linux en casa para practicar. Los entornos como GNOME y
KDE hacen fácil el uso del sistema para los usuarios ``novatos'': ya
no hace falta conocer las órdenes más habituales de Unix para manejar
una caja GNU/Linux. Y por fin tenemos las aplicaciones que permiten
trabajar en muchos ámbitos. Por ejemplo, pueden mencionarse dos donde
las cosas han cambiado claramente en los últimos años: el tratamiento
de imágenes y la ofimática. En el primero, programas como el Gimp
permiten la enseñanza de prácticamente cualquier concepto relevante.
En el segundo, la disposición de juegos de aplicaciones como KOffice o
Open Office permiten que ya se pueda aprender a manejar procesadores
de texto o hojas de cálculo usando sólo software libre.
Hay que reconocer que aún hay pocas experiencias en este campo. Pero
según las herramientas mencionadas se van haciendo más conocidas, y
los docentes aprenden las ventajas que tiene su uso, iremos viendo
cómo más y más cursos las utilizan para su parte práctica. De hecho,
tengo la impresión de que el único obstáculo importante que tendrá el
uso de software libre en la educación informática dentro de muy poco
tiempo será el rechazo por parte de alumnos poco informados a no tener
prácticas con las herramientas ``líderes'', y la falsa percepción de
que están recibiendo una enseñanza de segunda categoría porque los
programas que usen puedan descargarlos, gratuitamente, de la red.
Para terminar...
Creo que el uso del software libre en la educación informática tiene
muchas ventajas. Pero lo más importante no es simplemente cambiar en
la docencia práctica un programa propietario por otro libre, sino
cambiar el enfoque de la enseñanza. En lugar de enseñar los detalles
del funcionamiento de un programa concreto, enseñar los fundamentos de
un tipo de aplicaciones, qué tipo de cosas pueden hacerse con ellas, y
cómo realizar tareas típicas utilizándolas. Si hacemos este cambio de
planteamiento, que es de por sí muy deseable, el paso al uso de
programas libres será más fácil, y permitirá un proceso educativo
mucho más productivo.
Y en cualquier caso, si no estoy equivocado, ya hemos llegado al punto
donde el entorno GNU/Linux sirve para enseñar al menos tan bien como
cualquier otro. Ahora sólo hacen falta docentes que se atrevan a dar
el paso que supone salirse del camino tradicional y entrar en una
nueva vía. Docentes que sean capaces de repensar sus cursos, y el
planteamiento de sus prácticas. Docentes que quieran ser la vanguardia
de la enseñanza de informática... Y alumnos que sean capaces de
aprovechar todas estas novedades.
©2001 Jesús M. González Barahona
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nota
Jesus M. Gonzalez-Barahona 2001-05-03