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Resumen 1." Las clases de urbanidad 2." La formaci;n del esp1ritu nacional 3." Educaci;n c1vica 4." Efectos previsibles del adoctrinamiento  BH 5." Qu) asignaturas necesitamos?  N  }I $ v  0." Resumen * Los responsables de la pol1tica educativa espa9ola han proyectado implantar una asignatura obligatoria de educaci;n para la ciudadan1a, que aspira a inculcar en los j;venes la adhesi;n a los valores del patriotismo constitucional. La propuesta no deja de guardar una similitud con la formaci;n del esp1ritu nacional falangista. Ese proyecto viola los principios de libertad de conciencia, de neutralidad y objetividad de la ense9anza pCblica, y de disciplinaridad rigurosa de cada asignatura de la docencia oficial. Su implantaci;n no contribuir1a a hacer a la gente ms respetuosa de la ley. En cambio, s1 hay otros medios que podr1an aplicar los  B poderes pCblicos para acercarse a esa meta.A   N  S,  vv  1." Las clases de urbanidad * Recordarn algunos todav1a las clases de urbanidad que se impart1an en la ense9anza primaria, y para las cuales se escribieron diversos prontuarios y cartillas con cuyo auxilio los maestros habr1an de adoctrinar a las ni9as y a los ni9os en unas cuantas pautas de buena conducta ciudadana. Se trataba de no ser cafres, de tener modales correctos, ser respetuosos en el trato y adoptar buenas costumbres. Una virtud de aquella inculcaci;n de la urbanidad era que el adoctrinamiento no pretend1a ser sino superficial. Se ense9aba a los ni9os qu) pautas comportamentales se esperaban de ellos, porque cada uno las espera de los dems, pero no se trataba de coaccionarlos en modo alguno a adherirse a unos valores socialmente adoptados y que fundamentan esas pautas de convivencia social. Las lecciones empezaban y terminaban en ense9ar la lista de costumbres c1vicamente admisibles y de las c1vicamente prohibidas o censurables, siempre con la indicaci;n de que hab1a que abstenerse de las segundas. Y nada ms. Las clases de urbanidad eran muy diferentes de los adoctrinamientos ideol;gicos, religiosos u otros, los cuales no se limitan a transmitir el conocimiento de qu) pautas conductuales son socialmente consideradas admisibles y cules no "a9adiendo una recomendaci;n de evitar las Cltimas", sino que, adems de eso, inculcan a los disc1pulos unas creencias y unas actitudes valorativas, que son las de la doctrina de la instituci;n respectiva. Para que haya adoctrinamiento ideol;gico son menester dos condiciones:v-=o.o.o.Ԍ 1) La instituci;n docente ha de estar bajo la advocaci;n de las creencias y los valores que formen la ideolog1a de que se trate;#  2) Los maestros o instructores han de profesar esa ideolog1a y dar pruebas de asumir esas creencias y de recusar las contrarias, as1 como de adherirse a esos valores y rechazar cualesquiera valores opuestos.# Si la propia instituci;n no est bajo la advocaci;n o consagraci;n ideol;gica requerida, no podr institucionalizar esa educaci;n inculcatoria, o carecer1a de sentido o, en cualquier caso, de eficacia. Si los maestros o instructores no estuvieran debidamente seleccionados mediante criterios que prueben su adhesi;n ideol;gica, sern inaptos a llevar a cabo una educaci;n adoctrinante (o, de nuevo, )sta estar visiblemente condenada al fracaso ms estrepitoso). Las confesiones religiosas y las organizaciones para pioneros de uno u otro signo ten1an as1 sus lugares de cataquesis, mas eso estaba al margen de las m;dicas clases de urbanidad que impartir1a el maestro de escuela.  N  S   2." La formaci;n del esp1ritu nacional * Bajo el r)gimen franquista eso cambi;. El maestro de escuela vino obligado a adoctrinar un poco a los ni9os, no s;lo en las verdades de la fe cat;lica (junto con las cuatro virtudes cardinales y las tres teologales, ms las bienaventuranzas del esp1ritu santo), sino tambi)n en nacionalsindicalismo. Esa educaci;n prosegu1a en los dems ciclos docentes con las asignaturas de Religi;n Cat;lica y de Formaci;n del Esp1ritu Nacional (FEN). La FEN era asignatura obligatoria en el bachillerato y en las licenciaturas universitarias, aunque, con algunos planes docentes, quedaron exonerados de ellas los alumnos del Curso Preuniversitario y los del doctorado. Estaba confiada, lo mismo que la Educaci;n F1sica, a personal nombrado al margen de los sistemas pCblicos de provisi;n de plazas de profesores, teniendo los mandos de la Falange espa9ola tradicionalista y de las J.O.N.S el privilegio de su selecci;n y designaci;n, igual que las instancias de la jerarqu1a cat;lica nombraban a los profesores de religi;n. La FEN era una abigarrada mezcolanza de contenidos sacados de diferentes disciplinas y agolpados bajo el comCn denominador de servir al adoctrinamiento de los j;venes en las ideas del nacionalsindicalismo y del tradicionalismo. Hab1a un poco de historia, unos rudimentos de rudimentos de teor1a o filosof1a social y otros ingredientes. A aquellos cursos estuvieron sometidos todos los j;venes espa9oles "exceptuados los que hayan estado tempranamente fuera del proceso escolar y los que vivieran en el extranjero. Cunto )xito tuvieron? Probablemente nulo. La asignatura carec1a de prestigio. Era, como todos la llambamos, una mar1a. Pero mar1a era la ense9anza religiosa, y sin embargo )sta s1 logr; cumplir, ya que no el objetivo de mantener a los j;venes adictos a la Iglesia (en lo cual los resultados habrn sido muy dudosos), al menos el de ser, a9os despu)s, recordada con gratitud por quienes, a trav)s de ella, aprendieron algo e incluso mucho. No as1 con la FEN. Si acaso, esa asignatura impuesta contribuy; todav1a ms a desprestigiar a la tiran1a pol1tica, a evidenciar la vaciedad e inanidad de su presunta+o.,,"" ideolog1a y a provocar el rechazo juvenil de los dogmas y los valores inculcados (por unos docentes, adems, con poca convicci;n y escaso celo doctrinal). La asignatura de FEN reun1a todos los rasgos t1picos del adoctrinamiento ideol;gico:  1." Era una nomateria, una educaci;n no ubicable en ninguna disciplina cient1fica determinada; por consiguiente su ense9anza no pod1a estar bajo el control, ni directo ni indirecto, de ninguna comunidad acad)mica.#  2." Se trataba con ella, no de transmitir conocimientos, no de un aprendizaje de contenidos que se pusieran as1 al alcance de los alumnos, sino de causar en ellos una convicci;n de la verdad de los contenidos, o sea de empujarlos a creer en tales contenidos (dogmas) y a adherirse a los valores asociados a tales creencias.#  3." Se obligaba a todos a recibir esa educaci;n y, en el marco de la misma, se somet1a al alumno a un acondicionamiento (o lavado de cerebro) destinado a propiciar su adhesi;n ideol;gica a las creencias y a los valores as1 inculcados.# Desde luego los apologistas de tal educaci;n argumentaban que serv1a a fines de propiciar buenos espa9oles con sentido patri;tico (esp1ritu nacional).  N  S   3." Educaci;n c1vica * Hoy quieren implantar una nueva educaci;n c1vica ()tica c1vica, educaci;n para la ciudadan1a o cualquier otro hallazgo similar). Se trata de establecer una asignatura gracias a la cual se propicie un tipo de ciudadano respetuoso del pluralismo, tolerante, adherido a los valores de libertad, igualdad y dignidad humana y que comulgue con el patriotismo constitucional. Tal educaci;n ser1a el ant1doto contra estos males: el gamberrismo; las conductas de acoso u hostigamiento por motivos raciales u otros discriminatorios (como la xenofobia); la violencia masculina contra las mujeres; el no respeto al medio ambiente; a veces se a9ade la mala conducci;n. Hasta donde lo he podido leer, los proponentes de esa educaci;n c1vica no sostienen que ella haya de contribuir a persuadir a los j;venes de estar alejados de otras pautas detestables, como son:  " la matoner1a;#  " ser malos empresarios que someten al trabajador a condiciones injustas, lo despiden sin motivo vlido, o no proporcionan empleo pudiendo proporcionarlo;#  " incurrir en fraude fiscal;#  " ser holgazn y no estudiar;#  " ser un mal trabajador que no cumple esmeradamente su labor;#  " ser un mal negociante, que no suministra al pCblico bienes que servir1an para satisfacer necesidades de la gente, pudiendo hacerlo, s;lo porque no ser1a lo ms rentable;#  " hacer ruido con festejos bullangueros o causar otras molestias al vecindario;#  " votar sin una reflexi;n inteligente acerca de las propuestas electorales;#[+o.,,""Ԍ " aprovecharse de enchufes o valimientos en perjuicio de otros ms calificados;#  " ser un mal gobernante (concejal, diputado, jefe de servicio etc) cuyas ;rdenes no son justas.# Seguramente es infinita la lista de conductas rechazables que desear1amos que desaparecieran de la faz de la Tierra. En algunos de tales casos son conductas prohibidas por el c;digo penal (presuntamente los ms graves, aunque la presunci;n tiene poco fundamento muchas veces). Otras veces caen bajo sanciones administrativas, laborales o de derecho privado. No hay ninguna asignatura que pueda hacer que la gente sea buena y actCe bien. A que la gente sea buena y actCe bien han de contribuir muchos factores, entre otros:  1." Promulgar c;digos y reglamentos adecuados (as1 como disposiciones de derecho privado que se apliquen en los diversos casos), que ofrezcan seguridad jur1dica (objetiva y subjetiva).#  2." Dar adecuadamente a conocer esos c;digos (dejando a cada uno libre para adherirse a ellos o no). Ofrecer a todos una ense9anza jur1dica elemental (ense9anza de contenidos, no propaganda).#  3." Elevar el prestigio del ordenamiento jur1dico, mediante un respeto efectivo de los valores proclamados sobre el papel y mediante una conducta irreprochable de los propios legisladores y gobernantes.#  4." Aplicar invariablemente una pol1tica pCblica que pruebe que vivimos en una sociedad fraterna, clemente y compasiva, donde no prevalecen ni el favoritismo ni la concupiscencia ni la avidez ni el afn de venganza.#  5." Conseguir que la gente sea ms culta gracias a una ense9anza mejor, ms exigente y ms eficaz "habiendo dotado al profesor de mayor autoridad (sancionando ms duramente la indisciplina escolar), para que as1 sea ms efectiva la transmisi;n de conocimientos.# Si todo eso se hiciera, o mediohiciera, seguir1a habiendo infractores de la norma, gamberros, quebrantadores de la tranquilidad, acosadores, matones. Pero sin duda disminuir1a el nCmero de tales transgresores. Los estudios criminol;gicos muestran que la mayor1a de los delincuentes son individuos que carecen de respeto al ordenamiento jur1dico y, en consecuencia, no se ven inhibidos en su comportamiento por ningCn prurito de no conculcar la norma. De ah1 que, segCn la ocasi;n, se entreguen a unos u otros hechos delictivos o, en general, prohibidos. Hay tambi)n, desde luego, individuos cuya conducta delictiva o simplemente il1cita no obedece a ese resorte de la falta general de respeto al ordenamiento jur1dico, sino a pulsiones espec1ficas o a malicia de algCn tipo particular. Mas los estudiosos han puesto en duda la imagen corriente (sustentada en una cierta literatura) de que el delincuente normal o t1pico es el que perpetra s;lo un cierto g)nero de actos delictivos. Hay datos emp1ricos que revelan la existencia de individuos que alternativamente incurren en un amplio abanico de conductas prohibidas. Incluso sin llegar al delito ni a la falta penal, parece infrecuente la conducta que s;lo es il1cita en una faceta determinada. Quienes actCan con gamberrismo, causando+o.,,"" molestias y zozobras ajenas, tienden tambi)n a incurrir en muchas otras acciones socialmente perjudiciales. Y es que en general el resorte principal es el respeto, o la falta de respeto, al ordenamiento jur1dico. Cuando se vive bajo un r)gimen desprestigiado e injusto, que ni siquiera cumple sus propias promesas ni se atiene a los valores que dice profesar, no s;lo pululan las conductas de desafecto al ordenamiento jur1dico que se plasman en actuaciones il1citas o hasta delictivas, sino que incluso, bajo ciertas condiciones, se multiplican las actuaciones de rechazo activo al sistema vigente (asociaciones il1citas, propagandas prohibidas y, en casos ms graves, otros actos de desobediencia a la ley o incluso de violencia). El Cnico ant1doto real es una combinaci;n de los cinco medios ms arriba enumerados, u otros similares.  N  SJ   4." Efectos previsibles del adoctrinamiento * Los propugnadores de la educaci;n para la ciudadan1a esperan arreglar los problemas implantando una asignatura sin ninguna ubicaci;n acad)micodisciplinar y que tome prestados unos contenidos variopintos de diversas ramas de la ciencia (como el derecho, la historia, la filosof1a y la politolog1a); una asignatura que sea una nomateria, con un poco de historia de la cultura, un mucho de teor1a pol1tica (la ms estndar), un poco de metateor1a jur1dica, un poco de )tica y una buena dosis de lecciones de urbanidad en el antiguo sentido, sazonado todo por un impulso al dilogo y una exhortaci;n a que el maestro profese realmente en su vida y d) ejemplo de lo que predica. `Predicar' es el verbo adecuado. Se quiere someter a nuestros j;venes a varios a9os de serm;n laico. Los resultados previsibles sern los siguientes:  1." Unos, mim)tica y obedientemente, adecuarn su comportamiento "al menos su conducta externa, incluida la verbal" a las pautas que se les inculcan e internalizarn las creencias que se les imponen; tendern a ser individuos sin esp1ritu cr1tico.#  2." Muchos j;venes rechazarn tal adoctrinamiento y, en su hostilidad a tal lavado de cerebro, oscilarn entre una pluralidad de comportamientos o reacciones, algunas saludables o perdonables, otras execrables.#  3." Seguramente a la mayor1a no los afectar en ningCn sentido; por un o1do les entra y por otro les sale (que es el caso que siempre se hizo a las homil1as que ven1an del pClpito).# Por otro lado, la propuesta se sustenta en una concepci;n enteramente err;nea, que es la de propiciar la tolerancia s;lo hacia los tolerantes; la de respetar los valores ajenos s;lo en tanto en cuanto no sean contradictorios de valores pCblicamente profesados; la de que de todos ha de exigirse que est)n de acuerdo con la vigente constituci;n, con el vigente ordenamiento jur1dico, con los valores hoy pCblicamente profesados. Y esos contenidos axiol;gicos dizque neutrales y cuya aceptaci;n por cada ciudadano ser1a obligatoria constituir1an el material para los cursos de educaci;n c1vica. El error en esa concepci;n es que atenta contra la libertad. Justamente la diferencia entre un r)gimen de libertad y un r)gimen tirnico es que el primero no exigeV+o.,,"" que los valores pCblicamente profesados sean internalizados por la gente ni que sean dotados de un estatuto de indiscutibilidad. En un r)gimen de libertad todo es debatible (incluso, parad;jicamente, el mismo principio de que todo es debatible). Nada es inatacable. Nadie est obligado a adherirse, en su fuero interno, a un reconocimiento axiol;gico de los bienes jur1dicamente protegidos. Ni siquiera a valorar positivamente la vida, la libertad o la justicia. La Cnica obligaci;n relevante es la de no violar la ley. Por otro lado entre los j;venes hay muchos miles que no son ciudadanos ni lo sern nunca. A no pocos de ellos el vigente ordenamiento jur1dico no les otorga derecho a llegar a ser ciudadanos (la eventual concesi;n de la nacionalidad espa9ola es discrecional de las autoridades). Ello acarrea la curiosa consecuencia de que se quiere adoctrinar como buenos ciudadanos a miles de j;venes a quienes no se permite ser ciudadanos.  N  Sr   5." Qu) asignaturas necesitamos? * Aunque se subsanaran algunos de los ms clamorosos defectos de tal propuesta; aunque se acompa9ara )sta de un cambio de rumbo en la ley reguladora de la concesi;n de la nacionalidad espa9ola (haciendo de la adquisici;n de tal nacionalidad un derecho de todo extranjero residente en Espa9a que sea cumplidor de la ley); aunque, a la vez, se tomaran medidas para lograr un mayor prestigio del ordenamiento jur1dico; aunque se haga todo eso, subsiste el desprop;sito de una educaci;n adoctrinante y atentatoria contra la libertad. Lo que hace falta es:  " que haya asignaturas que sean materias, materias con sus respectivos contenidos: filosof1a, historia, derecho, cada una impartida por profesionales de un determinado mbito acad)mico y bajo el control de la comunidad cient1fica de ese mbito; asignaturas, disciplinas, que tienen sus respectivos m)todos, sus respectivos parmetros de rigor;#  " que esas asignaturas se impartan con objetividad, siendo su impartici;n una ense9anza, una transmisi;n de contenidos, no un propiciamiento de creencias ni de actitudes del alumno;#  " que no se presuma en los profesores otra cualidad que la competencia profesional, el conocimiento debido y el cumplimiento de las obligaciones docentes, dejando a cada profesor la entera libertad de sus creencias, convicciones y valoraciones, y respetando la libertad de ctedra (que tiene, claro, sus l1mites en la leg1tima demanda de que el profesor ense9e con rigor y de manera solvente y profesionalmente adecuada y que dedique lo esencial de su tiempo a transmitir conocimientos y evaluar el aprendizaje de sus alumnos);#  " que lo ideol;gico se declare asunto privado y quede al margen de la ense9anza, siendo ideol;gico tambi)n un sistema de creencias y valoraciones por muy socialmente compartido que est).# Esos principios de buena ense9anza son totalmente incompatibles con la proyectada educaci;n c1vica o ciudadana. Ni se salvar )sta retocndola un poco para hacerla ms af1n a un campo determinado, como puede ser el de la filosof1a. Ni es razonable que los docentes de diversas especialidades entren en una lucha por saber a qui)n se reservarn unos u otros cursos de la entelequia. Ni tendr1a sentido alguno crear+o.,,"" un cuerpo especial de profesores de esa noespecialidad. Ni menos someter la designaci;n de tales profesores al control de ningCn ;rgano censor, expendedor de certificados de pureza axiol;gica. En resumen, la propuesta s;lo merece ser rechazada y descartada.